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Caso Propofol: expertos piden “seguridad en la trazabilidad de los fármacos”

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Redacción Central9 de abril de 20266 visitas
Caso Propofol: expertos piden “seguridad en la trazabilidad de los fármacos”

Un especialista advirtió sobre los riesgos del uso indebido de fármacos como drogas recreativas, en el marco del denominado “Caso Propofol” que inició tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, y señaló fallas en los controles, la falta de protocolos y las condiciones laborales del sistema de salud como factores que pueden favorecer estas prácticas.

En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el emergentólogo y rescatista Eduardo Arellano sostuvo que estos químicos “actúan como inductores del sueño” y detalló: “El Propofol es un sedante anestésico que se usa para cirugías, para procedimientos tipo endoscopías o para la emergencia para intubar un paciente. El fentanilo tiene la misma función pero es un analgésico muy fuerte, es un derivado de la morfina”.

En tanto, explicó: “Al mezclar estas dos drogas, produce un efecto anestésico y a su vez analgésico. Juntos son muy buenos. El tema es que tiene que estar bajo estricto monitoreo cardiológico, saturación de oxígeno y ventilación mecánica, porque la complicación es la depresión del sistema respiratorio”.

Sobre el circuito formal dentro de los centros de salud, Arellano remarcó que “estos medicamentos son muy difíciles de sacar porque la farmacia lo otorga siempre que haya una prescripción, tiene que haber un registro en los libros y en las historias clínicas, el acceso es restringido y hay un control de stock. Incluso el fentanilo, al ser un opioide, tiene que tener hasta doble prescripción”.

Sin embargo, advirtió que existen grietas en el sistema: “Hay vacíos en el control, por ejemplo, en la emergencia; personas que están fuera de horario de farmacia tienen acceso a estos lugares, como en el turno noche, los fines de semana o los feriados. En tanto, queda en manos de supervisores. Hay situaciones donde esto puede terminar en la calle y usarse para otro fin que no sea el quirúrgico”.

En ese sentido, agregó: “Al salir de los turnos, los médicos no son revisados, contrario a lo que ocurre con el enfermero, camillero o personal de limpieza, de quienes sí se inspeccionan las mochilas cuando entran y salen. Por tanto, existe un hueco en el control”.

Respecto a la detección de consumos problemáticos, Arellano fue contundente: “No existen protocolos para detectar situaciones de consumo problemático en el ámbito hospitalario. Aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda que haya auditorías periódicas y que se detecten conductas sospechosas del personal o faltantes de estos medicamentos, en Argentina, no se registra a la persona vulnerable y esto queda librado a la suerte”.

Además, señaló que cuando un trabajador pide ayuda, “en general se lo estigmatiza y muchas veces se lo echa, se lo despide del lugar por tener este tipo de trastornos de dependencia a estas drogas”.

El especialista consideró que el contexto también incide: “La pandemia puede ser un factor, aunque no justifica nada, pero el aumento del estrés, del síndrome de Burnout, los trastornos de ansiedad, la depresión, la sobrecarga laboral que hubo durante el Covid 19, sumado a los bajos salarios, en el caso de los enfermeros, la falta de reconocimiento como profesionales de la salud, el pluriempleo y la falta de sueño pueden llegar a afectar a personas con vulnerabilidades”.

Por último, remarcó la necesidad de cambios estructurales: “Desde nuestro lugar como profesionales, se recomienda que haya seguridad en la trazabilidad de los fármacos y control sobre los trabajadores, ayuda desde la salud ocupacional, porque esto no es un problema individual, sino estructural del sistema de salud”.